REFERÈNCIES A LA FIRA DE XÀTIVA D’ALTRES TEMPS

Per: Josep Sanchis Martínez

El 3 de setembre de 1848 la Revista Edetana publicaba una crónica signada per R. de C. que es va traslladar des de València el 14 de agost, eixint a les 2 de la vesprada muntat en un carro arrossegat per bous, arribant a Xàtiva a les 10 de la nit, després de creuar a les 6 el riu Xúquer, al terme municipal d’Alberic, utilizant una barca. En arribar a la fira la va descriure així:
“… Solo viéndolo puede formarse una idea exacta del brillante panorama que se ofreció a nuestra vista. En la magnífica Alameda que se hallaba completamente iluminada, se hallaban apiñadas, formando un solo grupo, más de diez mil personas, vendiendo, comprando, cantando, bailando y respirando en todos lados alegría, animación y fraternidad. Allí los labradores de La Ribera Baja con su traje moruno y sus cónicos sombrerillos; allí los de la Ribera Alta con sus marselleses y sombreros calañeses, queriendo imitar a las gentes de Andalucía; allí las labradoras con sus peinetas doradas y abundante pedrería, la juventud rica y ociosa de los pueblos, las familias de Valencia, los carros, las galeras, las tiendas fijas, los puestos ambulantes, las hermosas fuentes brotando torrentes de agua por las bocas de sus leones de piedra, todo confundido, todo mezclado y aprisionado por hermosísimos campos sembrados de ganados de todas clases, que afluyen a aquel punto para distribuirse después entre los propietarios y labradores de los antiguos reinos de Valencia y Murcia… Aun cuando no decae en los tres días la animación y alegría de las gentes, el movimiento mercantil es mucho más notable en el segundo. Las sedas y los ganados son los objetos primordiales de las compras y ventas, y multitud de capitales se ponen en circulación, pues además del comercio que se hace en estos días, es también la época que tiene designada una antigua costumbre para pagar las deudas contraídas durante el año, y para surtirse de todos los objetos de utilidad o lujo que puedan necesitarse hasta el venidero. Sin embargo la crisis monetaria que aflige a España y el pánico general que han difundido por Europa los acontecimientos políticos, han ejercido también su influencia en la Feria de Játiva. Los vendedores han estado en razón de veinte a uno respecto de los compradores y muchos se han retirado del mercado sin poder dar salida a ninguna de sus mercancías…”

En agost de 1879, Blai Bellver escriu i edita en la seua impremta del carrer Vallés, un fullet sobre la Gran Fira en la Ciutat d’Eixátiva on ens descriu algunes dades i ubicacions dels llocs de venda, fent constar que la fira d’eixe any:
“Tiene una largaría de 2725 metros, divididos en dos espaciosas aceras de los cuales 425 metros están destinados a infinidad de puestos o tiendas construidas en madera con gran esmero por estar destinadas a la venta de manufacturas de lujo y de moda, siendo los abanicos los que más abundan. Los otros 2273 metros están destinados para puestos de venta al aire libre, donde se puede encontrar desde la más rica vajilla de porcelana y objetos de cristal, obras de Sevilla, de Alcora y de Manises, hasta la más ordinaria, como cazuelas, ollas y botijos de barro. Con estos menajes dedicados al servicio doméstico se surten las familias de Xàtiva y de los pueblos colindantes e incluso los habitantes de las comarcas vecinas de La Ribera, invirtiendo grandes cantidades de dinero. Además de lo expresado, existen también muchos puestos que ocupan los guarnicioneros y los que trabajan el cuero, los cuales presentan a la venta desde los aparejos más lujosos para los caballos hasta la más humilde de las piezas destinada a una simple mula. Otros tenderetes están dedicados a la venta de objetos de calderería y ferretería, otros a labranza como escobas, palas, horcas, legones, hachas, hoces, podadoras y azadones. Junto a estos se venden, expuestos en grandes montones, cestas, canastas, cubas, toneles y pozales; objetos de tornería como los molinillos, manos de mortero, trompas, trompones. También mesas, camas y sillas en gran cantidad. Vendedores de quincalla ordinaria quizás pasan de cien y muchísimos puestos de confitura. Para que se aprecie la importancia de esta feria y el concurso que ella atrae cabe decir que solo en productos tostados, cacahuetes y altramuces, vendidos al menudeo, hay año que se consiguen más de veinte mil reales. Respecto del ganado caballar y mular es difícil determinar el número de las cabezas que concurren a la feria; la extensa zona que ocupan presenta el aspecto de un extenso campamento en el que vivaquea un ejército de caballería con gran concurrencia de compradores, vendedores y curiosos. También últimamente son numerosos los rebaños de bueyes y corderos que se ven en los campos y laderas próximos a la feria, en el Camino de San Antonio. Estas transacciones comerciales de ganado importan muchos millares de duros que unidos a los miles de reales que provienen de otros objetos vendidos en la feria, forman un capital considerable que nos autoriza a decir que esta feria es de las más importantes de España”.

En 1889 el periòdic local El Clamor Setabense realitza una detallada descripció de l’aspecte i contingut de la Fira de Xàtiva:
“Principia ésta en la plaza de la Balsa en donde se exponen a la venta semillas y efectos de labranza; a continuación la calle de la Alameda se ve atestada de objetos de ferretería; después la sección de cordelería y objetos de esparto labrado; más allá montañas de melones y sandias; luego y como formando calle, dos hileras de vendedores de “porrat”. Adornado por el municipio con el mayor gusto, presentase el Real de la Feria: dos arcos lujosamente decorados guarnecen la entrada de lo que podríamos llamar cuerpo principal de aquella. Bajo una bóveda de gallardetes, pabellones y banderetas, miles de luces de gas y a la veneciana, dan al cuadro que describimos un conjunto fantástico y sorprendente. A ambos lados del salón de la feria hay dos largas filas de casetas, en las que se venden camas de hierro, máquinas de coser y toda clase de objetos de ebanistería; platerías, tiendas de quincalla, sombrererías, gorrerías, perfumerías, peluquerías, cromos, juguetes, hojalatería, armas de todas clases, baterías de cocina, balanzas, pesas y medidas y todo cuanto pueda desear el público en esta clase de certámenes comerciales. Viene luego otro espacio desde la Puerta del León hasta la de Valencia, donde hay establecidas tiendas de sombrillas, guitarras, turroneros y quincalla ordinaria; flautas de caña, santos de barro, loza y cacharrería, cristalería, loza fina y ordinaria. A la derecha de esta sección también tenemos profusión de tiendas de ebanisterías valencianas, donde se encuentran los últimos adelantos en tan importante ramo; después y como término, mil paradas de bastones, cayados, timones para arados, palas y otros artefactos propios de la agricultura. En la Puerta de Valencia principia la feria de ganado caballar y asnal, ocupando una extensión de medio kilómetro. En la Puerta de Cocentaina principia la feria de ganado vacuno y lanar, ocupando un espacio de más de dos kilómetros. Miles de cabezas forman esta importantísima sección, esparcida a la falda de dos montañas, donde figura un número de 5000 reses”.

Fins ben entrat el segle XX, els bous solien ocupar la zona del Camí de Sant Antoni, on eren custodiats pels seus propietaris i visitats pels compradors que els adquirien.

A finals del segle XIX, la fira, segons consta, ocupava una extensió de 3.000 metres, dels que 2.000 estaven dedicats al bestiar, caballar, boví i de la llana, sent 1.000 d’aquests, ocupats per casetes i barraques de combustible, d’objectes d’agricultura, de terrissa, d’espart, etc.

En l‘actualitat la fira abasta tot l’espaci comprés entre la Baixada de l’Estació i l’eixida de la carretera al Genovés, on s’apinyaven les casetes i llocs de venda junt a les atraccions mecàniques, havent arribat a instal·lar-se fins a sis línies en paral•lel, fins que recentment l’Ajuntament ha descongesionat una mica aquella situació tan agobiant.
La superficie d’espai destinada a les actividats comercials de la fira han passat a ser d’aproximadament uns 45.000 metres quadrats, distribuits per sectors, com són l’espai situat junt al Pavelló de Voleibol per a la fira de bestiar; per a la la fira agrícola –hui desapareguda es dedicaven fins a 3.000 metres en la plaça La Bassa i per als llocs comercials, incluides les atraccions mecàniques, es destinen uns 40.000 metres quadrats que ocupen totaltment l’albereda de Jaume I, l’avinguda de Selgas, la plaça d’Espanya i el carrer Pintor Juan Francés, en l’eixida cap al Genovés i Gandia.

Al llibre de la Fira de 1955, José Cabanes Piñana, que allí s’autodefineix ja entrant al crepúscul de la seua vida, descriu en un entranyable article la Fira de Xàtiva que va viure en la seua infantesa: Empieza en su primera escena en la plaza del Cuartel –gran plaza del Españoleto- donde se instalaban “Els volantins”; a su alrededor los puestos de venta de ajos –lugar propicio para coger “cavallets”; bajamos a la plaza de La Balsa –salones de “varietés”, con sus monumentales órganos musicales a la entrada y aquellas divas que dirigían de movimientos tan graciosos; barracones de tiro, porritos, fenómenos, etc.-, empiezan los puestos de “forques”, “gaiatos” y aperos de labranza; seguimos hacía la Alameda: puestos de melones y sandías, “raspalls” y “sàries”; entramos en el Real de la Feria, a su frente el gran arco triunfal, silueteado por lucecitas de gas, obra de un buen amigo, gran persona y excelente pintor, D. Juan Furió; a ambos lados los puestos de venta hasta el Portal del León, se vendían en ellos peinetas, joyas más o menos auténticas, abanicos, sombrillas, guitarras, juguetes, baratijas, etc.; a la derecha entre los puestos y la esquina del Cuartel estaba situada “La Subasta” de grato recuerdo y no olvido la célebre frase “a les tres, paraigües”; a la izquierda entre los puestos y el Huerto de Mompó, unos años se montaban los Caballitos y otros el Tobogán; a partir del Portal del León los puestos de turrones, de almendras y avellanas, “el porrat”; a la derecha los caldereros, muebles, cacharros, ollas, cazuelas y cántaros; a la izquierda la obra: platos, vajillas, cerámica. Y en medio los barracones de comida y refrescos hasta el Portal Fosc llamado también de Valencia; a partir de ahí el ganado caballar y asnal con los típicos pesebres a un lado y a otro de la carretera y el centro de la misma llena de carritos, animales y una multitud de tratantes que lo hacían intransitable; luego en el barranco desaparecido, donde hoy se levanta el hermoso Jardín del Beso y hasta el Camino de San Antonio, el ganado vacuno: los toros. En todo el trayecto, carritos de horchata y “aigua sivà” y sus dueños la ofrecían haciendo gala de su vozarrón de bajo de ópera, con aquella célebre frase: “En un gallet l’ofegue”; gitanos, carteristas, vendedores ambulantes de quincalla, de globos, pitos, flautas, etc.; el señor que nos explicaba “El horrible Crimen de Cuenca” y una algarabía multicolor de este escenario, entoldado por los plataneros del paseo, que daban sombra bienhechora a aquel espectáculo encantador, imborrable….”

Amb el temps, es va habilitar a Xàtiva un espai, anomenat Camp d’Instrucció, junt al passeig de l’Albereda, front al Portal de València, on posteriorment s’ubicaria l’Institut Nacional de Batxillerat Josep de Ribera i més tard el de Formació Professional. Este espai es va considerar idoni, per la seua amplitut i situació, per allotjar la fira del bestiar, construint-se un bevedor d’ obra per als animals, adossat a la pared que delimitava la balaustrada de l’albereda, junt a una de les dues escalinates de pedra que permetien baixar des del passeig fins l’esplanada. Allí es convocava la Fira del Bestiar fins que la Corporació Municiapl decideix en 1997. per diversos motius, com la minva de transaccions d’animals que venia produint-se per la imparable incorporació del motor com a força de treball en la vida dels llauradors i també per qüestió d’higiene i salubritat, a més a més de rescatar per a altres usos públics eixe espai. Foren traslladats els protagonistes d’esta fira a un lloc relativament llunyà del casc urbà per evitar allò que el pas del temps havia deixat obsolet i fora de lloc i que la tradició no pot mantenir front a les normes i disposicions legals a cada cop més estrictes dels temps actuals. Així la fira del bestiar es traslladada a l’espai existent entre el Pavelló Cobert de Voleibol i la nau industrial de la Cooperativa Divina Aurora, en l’avinguda de la Ribera, on s’ha produit darrerament un canvi de en les transaccions comercials, focalitzant l’espai al cavall de monta i recreació perquè este animal com a eina de feina al camp i de transport ja no es requerit com ho va ser des dels origens de la fira en 1250 fins meitats del segle XX.

En la dècada dels anys 70 del passat segle XX, la plaça de la Bassa encara tenia un protagonisme especial en Fira: allí podien veure’s les piles d’alls secs per a vendre’s; també van estar ubicades les atraccions mecàniques com ho foren la rodeta dels Cavallets, l’Ola, els Volaorets, les Barquetes o el Tren Brujo, que en altres temps eren impulsats manualment fins que incorporen els motors elèctrics. Allí, junt al monument dedicat al pintor Josep de Ribera, l’Espanyoleto, es dispararen les mascletades i castells de focs artificials durant molts anys. També fins aquells anys, es podien veure les parades de melons de tot l’any i d’Arger, tan abundoses en altres temps, que s’ubicaven davant dels Hostals del Lleó i del Sol en actual Albereda.

Als darrers anys, la fira abasta tot l’espai comprés entre la Baixada de l’Estació i la plaça d’Espanya, on s’apinyen les casetes i llocs de venda junt a les atraccions mecàniques arribant a formar-se fins a cinc fileres en paral•lel que ocupen la calçada i les voreres. En este temps la superficie destinada a les activitats comercials ha estat d’uns 45.000 metres quadrats, distribuits per sectors, entre l’espai que es dedicava a la fira agrícola que ocupava uns 3.000 metres en la plaça La Bassa fins fa uns anys enrere; també l’espai situat junt al Pavelló de Voleibol actualment utilitzat per a la fira del bestiar, d’uns 4.000; per a altres llocs comercials, incluides les atraccions mecàniques i les terrasses dels bars i restaurants, es destinen al voltant de 35.000 metres quadrats que ocupen totalment l’albereda de Jaume I i l’avinguda de Selgas; a tot açò cal afegir els espais escènics on també s’ubiquen algunes activitats comercials, majorment de venda de begudes i hostaleria, com són la plaça del Mercat, el camp de futbol Murta, el Parc de la Pau, la Glorieta, el Real de la Fira…
Amb el desitg de fer més cómoda, agradable i segura la visita de xativins i forasters a l’oferta comercial, de serveis i lúdica de la Fira d’Agost de Xàtiva s’enllestiren la darrera legislatura alguns canvis amb noves ubicacions de les parades i barracons que acudeixen a instal•lar-se en ella, augmentant la superficie ocupada en habilitar la plaça Santa Anna, la Glorieta José Espejo, el Jardí del Bes, la carretera Nal 340 i l’avinguda de Juan Francés.
La Fira de Xàtiva ha anat evolucionant en espai físic i assistència de firers i comerciants, acord amb l’evolució dels temps, de la societat i dels avanços tècnics i necessitats de la gent de la ciutat i de la que acudeix puntualment cada any a visitar-la.

(Procedència de les fotografies: publicades als llibres de Fira de diversos anys)

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