El Partido Popular denuncia un «apagón informativo» sobre el estado de la mayor instalación de la ciudad, cerrada desde hace una década y en avanzado estado de deterioro.
XÀTIVA – La gestión de la Plaza de Toros de Xàtiva se ha convertido en un auténtico polvorín político. El Partido Popular de la localidad ha alzado la voz contra lo que consideran una estrategia de «oscurantismo» por parte del gobierno municipal liderado por el socialista Roger Cerdà.
La polémica ha estallado tras la negativa del consistorio a permitir el acceso de los representantes populares al recinto, a pesar de que estos realizaron una solicitud formal el pasado 27 de febrero.
Un gigante dormido y en ruinas
Según los populares, el objetivo de la visita era puramente fiscalizador: documentar y mostrar a los vecinos la «realidad» de una infraestructura que lleva diez años clausurada. El portavoz del PP, Marcos Sanchis, ha sido tajante al señalar las consecuencias de este cierre prolongado:
- Pérdida de oportunidades: La ciudad se ve privada de conciertos y grandes eventos.
- Impacto económico: Nulo retorno para el comercio y la hostelería local.
- Abandono físico: Deterioro progresivo de una infraestructura histórica por falta de un proyecto de futuro serio.
«Roger Cerdà no quiere que los vecinos vean cómo se encuentra realmente la Plaza de Toros después de años de abandono y de inacción», afirma Sanchis.
Acusaciones de falta de transparencia
Desde la oposición califican las decisiones del ejecutivo socialista como «incomprensibles». Aseguran que impedir el acceso a un edificio público de tal envergadura —el de mayor aforo de Xàtiva— solo confirma que el gobierno municipal busca ocultar el estado de dejadez en el que se encuentra.
Para el grupo popular, esta política de puertas cerradas es un síntoma de una gestión que prefiere el silencio antes que rendir cuentas sobre una de las joyas arquitectónicas y logísticas de la ciudad que, a día de hoy, sigue sumida en el olvido.












