Las religiosas del monasterio de Benigànim imploran la intercesión de la beata Inés ante la pandemia

Las religiosas Agustinas Descalzas del monasterio de Benigànim, localidad valenciana que hoy ha sido confinada por la Generalitat Valenciana durante 14 días por la crisis sanitaria del Covid 19, han asegurado que todos los días rezan para que acabe la pandemia y piden por todos los fallecidos y sus familias, e imploran para ello “la intercesión protectora de la beata Inés” (Benigànim, 1625-1696).

La comunidad de vida contemplativa del monasterio de la Purísima, San José y la Beata Inés, que está formada en la actualidad por nueve religiosas, “todos los días pedimos a Dios en las misas por el fin de la pandemia, también en el Oficio divino diario, en las preces, en los laudes, en las vísperas y en la letanía de los santos, y rezamos por todas las personas que han fallecido, por sus familias, y por todos los enfermos”, han confirmado desde el monasterio.

Al respecto, las religiosas han destacado que en sus oraciones también piden la protección de la beata Inés y han recordado que en el monasterio se encuentra su sepulcro, donde se veneraba su cuerpo incorrupto hasta su desaparición en 1936, y que hoy alberga una reliquia suya, en una imagen yacente, dentro de una urna.

Igualmente, “también en esta situación estamos pidiendo al Señor por su guía y gracia para protegernos, y cumplimos todas las medidas y la entrada al monasterio es muy restringida, para evitar el contagio”, han afirmado las religiosas.

Asimismo, desde el comienzo del estado de alarma, en el mes de marzo, cerró sus puertas al público la “Casa de Recuerdos Beata Inés de Benigànim”, instalada en el monasterio, con objetos relacionados con la vida y obra de Josefa Teresa Albiñana Gomar, conocida como la beata Inés de Benigànim, que fue la primera mujer valenciana declarada beata hace 130 años. Este museo permanecerá cerrado mientras se prolongue la pandemia para evitar riesgo de contagio.

Josefa Teresa Albiñana ingresó con 18 años en la orden de las Hermanas Agustinas Descalzas fundada por San Juan de Ribera y hasta su muerte en 1696, con 70 años, permaneció en el monasterio de Benigànim realizando los oficios más humildes del convento y cuidando de las religiosas enfermas.

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