La parroquia recupera un sonido fundamental para la memoria colectiva del barrio del Raval tras un cuidadoso proceso de restauración.

Un eco que forma parte de la memoria del pueblo

Existen sonidos que trascienden la simple vibración acústica para convertirse en una parte indissociable de la identidad de una comunidad. Sonidos que se entrelazan de manera íntima con los recuerdos compartidos, con las grandes celebraciones litúrgicas y festivas, con los momentos de inmensa alegría y también con aquellos instantes de duelo en los que el vecindario se congrega para buscar consuelo y acompañamiento en la tristeza. En el corazón histórico de Xàtiva, concretamente en la emblemática parroquia de Santos Juanes, uno de esos sones más arraigados e históricos está a punto de volver a resonar con fuerza por las calles del barrio.

La campana de este templo, original del año 1940, ha sido objeto de un minucioso proceso de restauración que ha culminado este fin de semana con su bendición oficial. De este modo, la feligresía recupera una pieza patrimonial y sentimental que, durante décadas, ha marcado el pulso cotidiano y la vida espiritual tanto de la propia iglesia como de todo su entorno vecinal.

Los orígenes de la pieza: una fundición de posguerra

Para comprender la magnitud de este hito patrimonial es necesario retrotraerse a los difíciles años de la posguerra española. La campana original fue costeada en el año 1940 gracias a la generosidad y devoción de los denominados «beneméritos consortes» don Antonio Arnau Ferrer y doña Enriqueta Penadés Garrido. Por aquel entonces, regía los destinos de la parroquia en calidad de rector don Víctor Micó Cháfer.

En aquel momento, la confección del bronce se encargó a los prestigiosos talleres de fundición de campanas de Juan Bautista Roses, ubicados en la localidad valenciana de Adzeneta de Albaida. Aquella obra de artesanía metalúrgica cumplió con su cometido de llamar a la oración y marcar las horas durante generaciones, sufriendo el desgaste propio del paso del tiempo hasta que la necesidad de una intervención integral se hizo imperativa.

Un retorno circular: de Adzeneta de Albaida a Xàtiva

Ochenta y seis años después de su creación original, y bajo el actual cayado del párroco don Raúl Jiménez, la campana ha regresado formalmente a la parroquia de Santos Juanes tras prolongarse los trabajos de restauración durante varios meses.

La intervención ha estado marcada por una bellísima y singular coincidencia geográfica y emocional: los trabajos de recuperación han sido llevados a cabo por los hermanos Vicent y César, naturales precisamente de Adzeneta de Albaida, el mismo municipio donde la pieza fue forjada casi un siglo atrás. Ambos expertos operarios han ejecutado la restauración en el seno de la empresa Electro Recamp, guardando además un estrecho vínculo familiar con el oficio al ser sobrinos de Vicent Tomás Calatayud, quien fuera en su día empleado de la histórica firma Campanas Manclús.

Una acogida comunitaria y festiva

El regreso de este elemento patrimonial ha estado jalonado por distintos actos parroquiales de gran calado emocional para los vecinos. Entre ellos, ha destacado de forma muy especial la celebración de unas Bodas de Oro sacerdotales y matrimoniales, un acontecimiento que ha servido como testimonio viviente de la profunda vinculación que histórica y afectivamente mantiene el barrio del Raval con su parroquia.

Los actos litúrgicos y de bendición de este fin de semana marcan el preludio de su puesta en funcionamiento definitiva. Tras su instalación en el campanario, está previsto que la histórica campana vuelva a voltear y a hacerse oír con motivo de la festividad grande de la cercana parroquia de la Merced, un templo que se encuentra asimismo confiado a la cura pastoral del mismo sacerdote. Xàtiva recupera así, por derecho propio, una voz centenaria que enlaza el pasado devoto de la ciudad con un presente vivo y dinámico.

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