Despiece de alta gama: los estrictos protocolos de seguridad que se aplican al desmantelar coches BMW y Volvo

Entrar hoy en día a un Centro Autorizado de Tratamiento (CAT), nombre oficial que se le da a los desguaces certificados, no se parece en nada a la imagen que muchos conservamos de las antiguas chatarrerías. Y si el vehículo que preside la nave es un coche de alta gama, la escena se asemeja más a un quirófano de alta tecnología que a un almacén de metales. Porque desmantelar vehículos de marcas como BMW o Volvo no es una tarea de fuerza bruta, sino un ejercicio de ingeniería inversa que requiere de estrictos protocolos de seguridad y herramientas que parecen sacadas de un laboratorio aeroespacial.

Y la razón es sencilla de entender: en la actualidad, los coches de lujo son, en esencia, superordenadores con ruedas. Poseen redes de fibra óptica, decenas de unidades de control interconectadas y sistemas de propulsión que combinan mecánica de precisión con alto voltaje. Por ello, el proceso de desguace se ha visto en la necesidad de evolucionar para poder garantizar la integridad física de los operarios y la perfecta funcionalidad de las piezas que volverán al mercado. Si te interesa conocer los entresijos de este proceso, acompáñanos a descubrir cómo se gestiona, por ejemplo, un despiece BMW X6 o qué cuidados recibe un motor de segunda mano proveniente de un Volvo S40 antes de llegar a tu taller.

La autopsia digital antes de aflojar el primer tornillo

Como podrás suponer, el protocolo de seguridad para desarmar un coche de alta gama comienza mucho antes de que se utilice la primera llave neumática. El primer paso es lo que los técnicos llaman la «autopsia digital», donde, mediante el uso de terminales de diagnóstico avanzados, conectados al puerto OBD-II del vehículo, se realiza un escaneo completo de todos los sistemas electrónicos. 

De hecho, en el caso de un vehículo tan complejo como el BMW X6, este paso es crítico. El sistema registra el estado de la suspensión neumática, el sistema de tracción total xDrive y la salud de los módulos de confort. De esa forma, el desguace puede saber con exactitud si un sensor o una centralita ha sufrido un pico de tensión durante un accidente o si se encuentra en parámetros de fábrica.

Aquí, la tecnología de diagnóstico permite certificar la salud de los componentes electrónicos antes de ser extraídos, asegurando que el recambio que posteriormente será puesto a la venta, además de ser original, es plenamente funcional y seguro para su reinstalación.

El reto del alto voltaje y los sistemas de seguridad activa

Como es bien sabido, BMW y Volvo son pioneros en la electrificación y en la implementación de sistemas de seguridad pirotécnicos, por lo que los protocolos de seguridad para el desmontaje de sus coches son muy estrictos. Los vehículos modernos de cualquiera de estas dos marcas cuentan con pretensores de cinturón, airbags de rodilla, de cortina y de peatón que, si no se gestionan de forma correcta, representan un peligro mortal durante el desmantelamiento.

Por eso, los operarios utilizan herramientas de corte hidráulico con aislamiento galvánico para trabajar en las zonas cercanas a las baterías de alta tensión, especialmente en los modelos híbridos o eléctricos. Además, siguen un orden de desconexión por capas para evitar arcos eléctricos que podrían freír los delicados microprocesadores del coche o causar incendios.

Todo cuanto se hace busca neutralizar los elementos pirotécnicos y aislar las baterías de litio, y está a cargo de técnicos certificados en riesgo eléctrico.

El arte de extraer un motor de segunda mano Volvo S40

Para nadie es un secreto que Volvo siempre ha tenido una filosofía de construcción única, centrada en la supervivencia del ocupante. Esto significa que sus coches están llenos de aceros de ultra alta resistencia y estructuras de deformación programada que rodean el bloque del motor. Así que, para extraer un motor segunda mano Volvo S40 sin dañar los periféricos sensibles (como el turbo, el alternador o el cableado del sistema Drive-E) se requiere de una técnica depurada.

Los especialistas en los desguaces utilizan mesas elevadoras hidráulicas de precisión para bajar el conjunto del motor y la transmisión desde la parte inferior, en lugar de «tirar» de él hacia arriba. Este método permite que no se produzcan tensiones en los soportes ni en las mangueras de refrigeración. De igual forma, cada conector eléctrico es retirado con herramientas específicas para evitar la rotura de las pestañas de plástico, algo esencial para que, cuando ese motor se instale en un nuevo coche, la conexión sea perfecta y no genere fallos intermitentes de lectura.

La gestión de los componentes de lujo y la fibra óptica de un BMW X6

Por su parte, el desmantelamiento de un BMW X6 es también un reto logístico. Al tratarse de un coche con un enfoque prestacional, cuenta con sistemas de estabilización activa y transmisiones automáticas de ocho velocidades que son extremadamente pesadas y delicadas. Por lo tanto, el protocolo de despiece incluye la protección inmediata de esos componentes de la transmisión. Y una vez separada del motor, se sellan todas las entradas y salidas de fluido para evitar que la humedad ambiental oxide los componentes internos de la caja de cambios.

Además, estos coches utilizan redes de comunicación por fibra óptica (sistema MOST) para el audio y la navegación. Lógicamente, el manejo de estos cables requiere de manos expertas, ya que una doblez excesiva puede romper el hilo de vidrio interno, dejando inservible el sistema de infoentretenimiento. Finalmente, las piezas de carrocería, que suelen estar fabricadas en aluminio o materiales compuestos para ahorrar peso, se almacenan en estanterías acolchadas con control de temperatura para evitar deformaciones térmicas.

Es más, la sofisticación de un modelo como el BMW X6 obliga a los desguaces a tratar cada pieza de la carrocería y de la red de fibra óptica con un extremo cuidado, utilizando embalajes técnicos que mantienen las propiedades físicas del aluminio y la electrónica de lujo hasta su venta.

La trazabilidad y el control de calidad

Una vez que las piezas de este tipo de coches han sido extraídas bajo estos rigurosos estándares, entra en juego la tecnología de gestión de stock. Cada componente, desde el motor hasta el último sensor de aparcamiento, recibe una etiqueta con un código de barras único vinculado al historial de desmantelamiento del vehículo que garantizará la trazabilidad del mismo.

Esto no es solo una cuestión de orden; es la barrera final de seguridad, ya que la trazabilidad permite al comprador saber que la pieza fue extraída siguiendo los protocolos oficiales, conocer el kilometraje real certificado por la diagnosis inicial y tener la seguridad de que el componente ha sido almacenado en seco. 

A estas alturas, seguro que ya te habrás dado cuenta de que desmantelar un coche de alta gama es, en definitiva, un acto de respeto hacia la ingeniería que lo diseñó, y que los protocolos de seguridad que se aplican buscan aseguran que la complejidad técnica de estas marcas no sea un obstáculo para la reutilización de sus piezas, sino una oportunidad para obtener recambios de una calidad excepcional.

Así que al elegir un motor segunda mano Volvo S40 o piezas procedentes de un despiece BMW X6 gestionado por un desguace certificado, no solo estás ahorrando dinero, también estás participando en un proceso de vanguardia que pone la seguridad y la precisión por encima de todo. 

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