Artículo de opinión: Por el Interés te Quiero, Andrés  

Artículo de opinión por: Eduardo Cuñat Forte, portavoz de la plataforma «Casc Antic Digne i Viu» , de Xàtiva, sobre las “precampañas” electorales que se avecinan.

Del mismo modo que los establos se cargan de nervios cuando sus animales barruntan las tormentas o las aulas se inquietan la hora previa al recreo, comienzan las inquietudes de las agrupaciones políticas en el año preelectoral y, para desgracia del sufrido ciudadano votante, comienza la sorprendente salmodia de la precampaña cada vez con mayor antelación, insufrible.  

Tomar la delantera, hacer la promesa mas original, comprometerse con lo más innovador, dar la imagen más fresca, cercana, salir bien guapo en el video, que la foto del cartel no marque la papada y construya un mensaje veraz, directo, sencillo a la par que ilusionante.

Y el sufrido ciudadano votante de nuevo a sufrir el run run de: me comprometo a, vamos a construir tal, financiaremos esto y no lo otro, ahora sí haremos la renovación integral de, nosotros no vamos a participar de aquello…en fin, y todo ello con el vídeo bien encuadrado, enfocado y sin papada.

Mientras tanto el sufrido ciudadano votante se puede preguntar ¿durante estos cuatro años de legislatura por qué no has construido, financiado, hecho, renovado y has participado de lo que hace cuatro años dijiste que no ibas a participar…?  

Aterricemos en nuestra ciudad: ¿Por qué se me promete una inversión multimillonaria en Santa Clara cuando todo el mundo conoce la fragilidad de esa promesa y además tenemos 12 elementos patrimoniales en la lista roja de Hispania Nostra y se nos cae a trozos nuestro Casco Antiguo? ¿Por qué se me promete la renovación de la red cuando ustedes votaron en contra de la moción del vecindario para comprometerse a renovar esa misma red? ¿Por qué, ahora sí, piensan en el pequeño comercio con desgravaciones cuando su política a lo largo de estos cuatro años ha consistido en regalar una bolsita un día cada año? ¿Por qué se me promete ahora trabajo incansable en la accesibilidad cuando nuestra ciudad es una verdadera carrera de obstáculos y ni hablemos ya del Casco Antiguo o de los ascensores averiados durante meses en los edificios públicos por una negligencia? ¿Por qué se me promete ahora zonas de aparcamiento en el Casco Antiguo cuando todo han sido palos a la propuesta de apertura del aparcamiento del centro de salud del Espanyoleto en horas de no atención sanitaria? ¿Por qué se me promete ahora pacificar el tráfico o trabajar en los temas de orden público cuando se nos dice que “tenemos que acordar en el equipo de gobierno si sancionamos o no a la gente que incumple con las ordenanzas municipales”? ¿Por qué se promete ahora “participación ciudadana y transparencia” cuando el propio alcalde insulta a la representación de la ciudadanía llamándonos en un Plenario terraplanistas y su Teniente de alcalde en una radio local nos llama mentirosos e intoxicadores y se tardan meses en responder un registro o directamente se quedan sin respuesta?

¿Por qué se garantiza un servicio de limpieza adecuado cuando nuestra ciudad rezuma suciedad por cualquier rincón, cuando no aguas fecales en Carrer Santes? ¿Por qué se promete la recogida selectiva cuando en estos cuatro años hasta han quitado contenedores del Casco Antiguo? ¿Por qué prometen impuestos ajustados cuando nos han aplicado un tazaso de la basura? ¿Por qué presumen del control de las colonias felinas cuando todo el mundo es conocedor de esa desatención? ¿Por qué prometen políticas medioambientales cuando la ladera del Castillo se convierte en un macroaparcamiento de vehículos ante su indiferencia durante cuatro años? ¿Por qué prometen ahora una ciudad amable, para el vecindario y han permitido la ocupación ilegal del Mercado y adyacentes durante los últimos años haciendo oídos sordos al vecindario?

El pobre ciudadano votante podría continuar con esta salmodia decepcionado y decepcionante hasta mayo del 2027, pero nuestros infatigables políticos no atienden a la desazón y son inmunes al desánimo, continuarán, impasible el ademán, a la caza de ese Andrés por ¿su interés? ¿O el de quién?

“El pueblo salva al pueblo” se nos gritaba, apropiándose algunos de una proclama con un contenido bastante menos espurio de lo que pretendían. Sí, decían otros, pero a través de sus instituciones. Hemos llegado a la conclusión de pensar que sí, pero no a través, sino forzando a nuestras instituciones con nuestro activismo ciudadano, con nuestra organización, con nuestras iniciativas, con nuestras denuncias que alguno califica de “inquina”. La ciudadanía tira de las instituciones ante su inmovilismo o ante su errático devenir más propio de la supervivencia que del necesario trabajo altruista e incansable por el bien común.  

La desazón que provocan sus cantinelas puede llevarnos a escenarios muy, muy peligrosos, lo saben, e insisten. Repensar los mimbres y llenar de contenidos la democracia es tarea prioritaria donde no debe aparecer ese espectáculo preelectoral del “por el interés te quiero Andrés”. Desfasado, húmedo…al margen de aburrido.

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