CLANDESTINOS Y LEGALES

Articulo de opinión por. Antonio Montero Zarco

¿Qué pasa en el PARTIDOS SOCIALISTA OBRERO ESPAÑOL – PSOE?
Ya lo he manifestado muchas veces, se tendrá que repetir muchos cientos, miles de veces; lo que está en juego es la guerra ideológica que empezó hace ya 173 años, o tal vez antes.
Los tiempos nos llevaron a vivir una dictadura la que, en cierta forma, está llegando hasta nuestros días. Hubo en nuestro país dos generaciones, la primera vivió dos dictaduras, la de Primo de Rivera y segunda la del dictador Franco, como consecuencia de un golpe de estado contra la república legalmente establecida.
Los clandestinos:

Unos se jugaron la vida y la perdieron por conseguir las libertades arrebatadas, otros nos jugamos la libertad y la perdimos, ganamos las torturas, la cárcel y la represión durante 40 años.

Estos hombres y mujeres fueron generosos como nunca se había visto. Su lucha se fundamentó en poder dejar un mundo mejor para los que venían detrás; en las postrimerías del franquismo se consiguió crear un ambiente en el que los que querían participar en la lucha iban al partido, el P.C.E., fue la única herramienta que tenían los trabajadores y muchos intelectuales.

Por esos días, el final del franquismo, cuando el imperialismo se dio cuenta de que lo que estaba sucediendo en España era una ruptura democrática, con el fin del régimen, los poderes facticos y la CIA, en octubre del 1974 montaron un congreso en Suresnes (Francia) para preparar el camino de la legalización del PSOE, pero dejando fuera a los socialistas clandestinos que defendían posiciones auténticas de izquierdas, y así entregar el partido a los legales.

Sabían que franco estaba ya muy enfermo y no podían dejar en manos de los comunista la ruptura con el régimen, ya que eran los que capitaneaban la Junta Democrática, fruto de los acuerdos con las fuerzas disidentes con el régimen y los sindicatos clandestinos. Desde el año 1974 a la muerte del dictador pasaría un año, en esos días que se habla de final del dictador, vinieron a los partidos los legales, ya no había temor a ser detenido porque el tiempo corría en su favor. Vinieron a tomar posiciones para estar en puestos de salida, entre estos visionarios también estaban los que llegaban al partido comunista; los clandestinos no tenían problemas, para la mayoría era más importante la instauración de la democracia que los cargos en las instituciones. Hasta tal punto llegaron, que en el caso del PSOE que tras las elecciones del año 1982, cuando consiguen 202 diputados, los que habían protagonizado el golpe de mano en Suresnes contra los socialistas clandestinos, no tenían ni la menor idea de quienes eran la mayoría de diputados ni de dónde venían.

En dos palabras con ese triunfo del PSOE se empezó la batalla ideológica de la izquierda. Caímos en la trampa, y hoy se están pagando las consecuencias de los errores cometidos.

A la batalla que la derecha nos viene dando desde los inicios del franquismo, se une el golpe de dirección del PSOE, cargándose a un secretario general elegido democráticamente por los afiliados; un golpe protagonizados por los legales y los mismos que 42 años atrás lo dieron en aquel pueblo francés al sur de Paris. es evidente que la guerra es ideológica, ante el experimento del que sabían de antemano que no podía salir con los socios de la marca blanca de la derecha, provocaron nuevas elecciones y poder justificar la gran coalición que el cerebro de la operación Felipe González había diseñado.

A si las cosas, todo apunta a que, salvo un milagro… y sigo sin creer en ellos, se le entregará el gobierno a la derecha. Esa banda de legales, que llegaron a la política para hacer de ella su forma de vida, tiran por tierra todo el trabajo de los clandestinos, porque lo importante para ellos son las puertas giratorias, los cargos en grandes compañías y, por si esto fuera poco, puede haber sobres como con el Tamayazo y así arreglar los bolsillos de los traidores.

Por lo tanto, la izquierda que queda después de la destroza del PSOE, tiene que dejarse de “zarandajas” y definirse ideológicamente; y así ponerse en la faena de consolidar un izquierda que dé respuesta a los problemas de la mayoría de esta país.

Desde aquí hago un llamamiento para que los jóvenes delfines de la política, se pongan en la faena y no den carnaza a la prensa que, por definición desinforma y es responsable de todo los que está sucediendo, no en balde son los medios de la derecha política y económica.
Antonio Montero zarco
18 de octubre de 2016
Por la III república.

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